Creo, o estoy convencido, que ALEJANDRO GONZALEZ IÑARRITU siente que existe una sola poética, la POÉTICA DEL DOLOR, de la MISERABILIDAD del SER HUMANO que carga con culpas y hace cargar con culpas a los demás.
A diferencia de los guiones de ARRIAGA, de los cuales se basó sus tres anteriores -Amores Perros, 21 Gramos, Babel- y fascinantes trabajos, aquí NO HAY PERSONAJE CON REDENCIÓN. O quizás existe ésa redención pero NO EN ESTE MUNDO.
Así lo desarrolla, pero NO CUESTIONAMOS EL CONTENIDO, que en los otros filmes demostraron un pulso, una fuerza y un estilo diferentes o sea una fortaleza de cine distinto, sino que BIUTIFUL nos parece ARTIFICIAL y REITERATIVA, cosa que no nos pareció en nada los anteriores que pueden considerarse similares en el tema.
Lo lúgubre, lo sórdido, el dolor, el tocar fondo sin saber ni poder salir, ahora se acentúa. Es la bajeza de la existencia. También es “otra” BARCELONA, como lógica, el ambiente con la excelente fotografía de RODRIGO PRIETO.
Inmigrantes ilegales, mentalistas irrelevantes y pragmáticos con culpa, esposas bipolares y así.
No es el contenido lo que nos incomoda, repetimos, sino CÓMO LO LLEVÓ, innecesariamente. Posiblemente sea un GRAN MALENTENDIDO: El interesantísimo director mexicano absorbe LO PEOR DE LA VIDA y trata de convertirlo estéticamene PARA MEJOR.
Ahora no pudo.
Texto: Víctor LANGUASCO.




