Salimos del cine con una sensación extraña. No porque este debut en la dirección de Pablo Giorgelli, lo fuera o plantee algo extraño. Sino porque muy pocos filmes desarrollan de la manera que lo hace este filme la honestidad, la autenticidad y la simpleza que dá u otorga una historia que puede encontrar en cualquier camino.
Es una porción de la vida hecha película. Ahí está lo sorprendente: en tomarla de cualquier lugar y tener la virtud de ponerla en pantalla tal cual.
No hay vueltas. Un viaje de Asunción de Paraguay a Bs.As. que hace un camionero llevando madera y como compañía a una mujer y su hija de meses, que no estaba en sus planes.
El sonido directo, la falta de acentos, la precisión y naturalidad de la puesta en escena, los escenarios naturales, la cámara ubicada de la forma que haga falta. Ahí están las bazas. Todo está contenido en la limpieza de la propuesta, en todas las miradas.
Es abrumadora la humanidad de los tres personajes (esa niña parece formada en el Actor’s Studio) como todo este filme inusual. Por esa grandeza que tiene únicamente la sencillez.
Texto: Víctor LANGUASCO.
Texto: Víctor LANGUASCO.




