Tal vez no sea muy difícil resumir las impresiones de esta versión estadounidense de la TRILOGÍA SUECA MILLENIUM que bautizaron con el título en cuestión, la comparación es inevitable.
FINCHER marcó más sobre cada uno de los personajes los acentos que la diferencian de la original. Respetó muchas situaciones y dibujó mejor otras.
Ahora el centro es ella, el personaje del título. Por ella pasan todas las explicaciones que cierra y dan envergadura al filme. Y en ésto, a la altura de lo que estamos mencionando, está ROONEY MARA. Logra el mismo vuelo que le otorgó NOOMI RAPACE, algo muy difícil de conseguir y que, a priori, pasaba a ser el desafío principal.
El vértigo que hizo que Hollywood posara su atención para esta adaptación prosigue con los paisajes y los ambientes como PERSONAJES, una virtud sino recurrencia estética del director estadounidense.
Lo que le reparamos son sus muchas, demasiadas, vueltas de tuerca, casi un defecto de precisión narrativa por las muchas historias que encierra la fuente literaria.
Pero la dinámica, la forma de ser contada posando la mirada en las imperfecciones o defectos de los personajes para hacerlos más humanos y la densidad que atraviesan de sus existencias son las bazas a favor de un filme que, podrá ser por encargo pero demuestra que en cualquier mano una buena historia puede ser mejor contada, no importa su origen y la cantidad de versiones que puedan hacerse sobre ella.
Aunque, en este caso, la próxima podrían sintetizarla mejor.
Texto: Víctor LANGUASCO.




