Cobertura: Divididos – 27 de marzo – Tilcara

Luego de ocho años de su anterior disco de estudio Divididos presentó “Amapola del 66”. Cerca de diez mil personas se congregaron en Laguna de los Patos, Tilcara, para disfrutar de un impactante concierto.


El Río Grande surca con insistencia la Quebrada de Humahuaca de punta a punta.  Tilcara se ubica al otro lado del río. Como todos los recién llegados, la previa la hacemos en la estación de servicio sobre la ruta, de este lado del río. Del otro lado, a un par de kilómetros, está Laguna de los Patos. Del otro lado, al fin, una larga espera se termina.

Apenas pasando el puente, a la izquierda, ahí tocan. Y sí…es un camino largo hasta allá… — nos orienta un changuito.

El camino de tierra hacia la laguna nos integra a la larga procesión. Superamos con éxito un par de controles policiales donde requisan alcohol y demás. Cada tanto puestos de venta de comida y de ropa se suceden en el camino.

El escenario está ubicado contra la montaña. Enfrente el río. En el medio, la extraña conjunción de rockeros, turistas, lugareños y hippies con señal digital.
Unas nubes gruesas se acercan desde el norte.  ¡Qué ganas de un concierto con lluvia! desea Sil. Un irónico ¡Si, claro! es la respuesta.

Pronto las nubes densas invaden el cielo y comienzan a derramar su carga. Cualquier pedazo de plástico es techo. Un paragüa desvencijado es un lujo que algunos precavidos se pueden dar. En el escenario, los equipos de luces y sonido son tapados.

Un hueco celeste en el cielo alimenta la esperanza. Ricardo Mollo se pasea por el escenario evaluando la situación. Por fin ordena con los brazos abiertos que no llueva más. Y para que no queden posibilidades de desobediencia, levanta sobre su cabeza un retrato de la virgen, invocando su protección.
 
Casi las ocho menos cuarto de la noche. La quebrada se silencia. Mollo, con voz grave, empieza a cantar “El Arriero”. La Aplanadora comienza su marcha. Los cerros se preparan para ser testigos de su paso. Hasta el Río Grande pretende detenerse para ver. Ahí nomás le siguen “Hombre en U”, “Mantecoso” y “Muerto a Laburar”, todos del nuevo disco. Y ya que estamos “Par Mil” de “Narigón del Siglo”.

Diego Arnedo recuerda a su padre, Mario Arnedo Gallo, interpretando “La Flor Azul” junto a Micaela Chauque, Gustavo Patiño y Sandra Farías. Se suma el siku de Juan Tolaba  para lograr una versión incontenible de “¿Qué ves?”.

Un siempre imprescindible homenaje a Ricardo Vilca logra el momento más íntimo. Junto a los músicos de Vilca, con Ricardo Mollo en la acústica, interpretan “Guanuqueando”. La vuelta a la Amapola es con “Boyar Nocturno” para arribar a “Jujuy”, el primer tema conocido de su último disco.   

La voz de Micaela Chauque hilvana una baguala. Por detrás, el profundo quejido de un erke se apodera del lugar. La luna, extrañada, hace un hueco entre las nubes. Sereno, imperturbable, como los de por aquí, Fortunato Ramos ingresa al escenario. Todos sabemos los que nos espera, y nadie quiere resistirse. Su largo erke juega entre las luces. El bajo de Arnedo y la viola de Mollo indican la senda. No recuerdo en que momento bajo por el ascensor desde el pucara. Parada Tilcara, y es la estación Abasto. En la Av. Corrientes flamea una whipala…¿como entenderlo? ¿Para que ceñirlo a lo razonable? Es la Mañana en el Abasto, en una lluviosa noche de Tilcara.

Al principio tímidamente, luego con insistencia, la lluvia intenta imponer condiciones. Parece que lo logra, pero el paso por “El 38” y “Ala Delta” es suficiente respuesta para ignorarla. “Esto que hacemos es peligroso” advierte Mollo, mientras Catriel levanta bruma en cada golpe a la bata. Todos corremos el riesgo.

Pasadas las diez arranca “Amapola del 66”. Los músicos invitados se integran al gran final. Tocando sus instrumentos tradicionales comienzan a bajar del escenario y en fila india se desvanecen en la oscuridad. Se apagan los equipos. Ricardo, Diego y Catriel se unen a la peregrinación. El golpe de los bombos y el silbido de los sikus se silencian a la distancia. La lluvia, porfiada, insiste en hacernos creer que nos ganó. ¡Qué ilusa!



Texto y fotos
Eduardo S. Iturbe
eduardo@fueradefocoweb.com.ar
 

 

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ANDREA ELÍAS. Directora del Museo de Bellas Artes.
Licenciada en Artes y Artista Visual. Nació en Tucumán 12-10-71.
¿Qué planificó para hacer desde que inició su gestión hace un par de meses?
Mi propuesta de gestión es lograr visibilidad y mayor inserción del Museo de Bellas Artes de Salta en el medio local y nacional. Este es un desafío que asumimos no sólo desde la calidad de las propuestas expositivas sino también de las actividades de extensión que desarrolla el MBAS.
¿Para todo lo que piensa hacer se necesita dinero?
La financiación de todas las actividades del Museo son cubiertas en su mayoría por el Estado, ya que es una institución provincial. Pero también, el MBAS, cuenta con la Asociación de amigos del Museo de Bellas Artes, un pilar fundamental. Por otra parte, yo creo que en la pertinencia de la gestión Institucional mixta, ésta es una tendencia creciente en los museos porque se comprende que el apoyo de empresas privadas permite afrontar mejor la financiación de proyectos que involucran presupuestos que el Estado a veces no puede afrontar, sobre todo es el caso de los museos provinciales.