Potente y emotivo concierto de Catupecu presentando su último trabajo. La solidaridad con Gust
avo Cerati. La presencia intangible de Gabriel Ruiz Díaz.
Catupecu nació en el año 1995 en el porteño barrio de Villa Luro, originalmente como un power trío. Sus líderes eran los hermanos Gabriel y Fernando Ruiz Díaz en bajo y guitarra. En el 2000 logran su mayor éxito con “Cuentos Decapitados”.
Marzo del 2006 significó el momento más duro de la banda. Un accidente de tránsito deja a Gabriel al filo de la muerte. Luego de una larga internación es alojado en una clínica de recuperación, donde permanece hasta el presente.
En abril del mismo año, Catupecu se presenta en un emotivo concierto en Obras, donde participan varios bajistas invitados entre los que se destaca Zeta Bossio. Editan el doble “Laberintos entre Aristas y Dialectos”, parte grabado en vivo, donde también participa el ex bajista de Soda Stereo.
A fines del 2009 dan a conocer su último trabajo “Simetría de Moebius”. Fue grabado en la intimidad de una casa de campo en las afueras de Buenos Aires. Si bien mantiene la fuerza característica de los anteriores, en este disco predomina un sonido más elaborado e introspectivo.
La cita con Catupecu era entonces la presentación de este último álbum. El reencuentro con la banda mostrando su nuevo trabajo.
Un sonido profundo, denso, manejado con precisión por los teclados de Martín Macabre, sumado a la fuerza y entrega de Fernando como único frontman hacían presagiar que algo intenso ocurriría.
Las alrededor de mil personas comenzaron tímidamente a acoplarse con la propuesta de la banda. La comunión con el público se plasmó cuando Fernando comenzó a cantar a capella “Hablando a tu Corazón” de Charly y enganchándola con “Persiana Americana” de los Soda. El grito de Fernando de “Fuerza” para Gustavo Cerati y su hermano Gabriel fueron coronados por la emoción y el aplauso todo el público.
A partir de allí el show ganó en emotividad. Se sucedieron los temas del nuevo disco y entremezclados algunos anteriores como el conocido “Magia Veneno”. Ya la gente coreaba los temas y el frío de la noche era un recuerdo.
En lo musical, un sonido impecable marcado por la base del bajo de Sebastián Cáceres y la batería de Javier Herrlein. Las máquinas de Martín Macabre le dieron la dieron profundidad imprescindible al nuevo sonido de la banda. Por el lado de Fernando Ruiz Díaz, una entrega hasta el límite, mostrando una voz dominante y una guitarra al extremo, confirmando su responsabilidad absoluta de ser líder de la banda.
Texto y fotos
Eduardo S. Iturbe
eduardo@fueradefocoweb.com.ar

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