Una fiesta funk en el Teatro Provincial, incluyendo un merecido homenaje a Ray Charles. El supuesto motivo del show era la presentación de su último disco “Roots & Grooves”. Un disco doble con un tributo a Ray Charles en el CD 1, y un regreso al Funk, tal su título, en el CD 2. Lo cierto es que si no compró el disco en el concierto es difícil conseguirlo. El motivo real fue contagiarnos de la fiebre de la música funk.
Lo vivido la noche del lunes fue un verdadero regreso al funk. Desde el comienzo del concierto, puntual por cierto, quedo establecido que de eso se iba tratar. Ese estilo musical contagioso y movilizante sería el protagonista, y así fue.
Una banda precisa y afiatada acompañó a Maceo. La base rítmica, fundamental en este ritmo, fue magistralmente llevada adelante por Rodney Curtis en bajo y Jamal Thomas en batería. William Hogans en trompeta y Gregory Boyer en trombón no sólo proporcionaron la sonoridad imprescindible sino que también deslumbraron con sus solos. Boyer hasta incluyó unas notas de nuestro himno en uno de ellos. Las voces de Corey Parker, hijo de Maceo, y Carolyn Hall en coros, un excepcional Bruno Speight en guitarra y William Boulware en teclados completaron el grupo.
Todo parecía una fiesta interminable cuando de pronto Maceo se colocó unos lentes negros, tomó una flauta traversa y nos transportó a lo íntimo en una sentida versión de “Georgia on my Mind”. Ray Charles estuvo presente en cada nota.
Como un padre que guía a un hijo, Maceo convocó a Corey a cantar al frente del escenario contribuyendo con un toque hip hop a la noche.
De pronto, Maceo tomó el micrófono y repitió con toda fuerza el inconfundible ¡Pass the Peas! ¡Pass the Peas!. El viejo tema de los JBs levantó al público de sus butacas. El baile se contagió en el teatro. Un final a todo funk.
Texto y fotos
Eduardo S. Iturbe
eduardo@fueradefocoweb.com.ar


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