
Dos horas a puro ritmo afro-caribeño propuso la banda tucumana. Al principio el público se resistió. Luego comprendió que era inútil, y se entregó al baile. Destacada actuación de la flautista Gabriela Quiroga.
La sala Juan Carlos Dávalos a medio llenar, “pocos pero buenos” al decir de Federico Falcón percusionista y voz cantante del grupo Mano e Mono. Los “pocos” disfrutamos de toda la energía de los ritmos caribeños. Y
claro, en frente una banda que sabía lo que hacía. Al nombrado Federico Falcón se sumaron Pablo Yurko en guitarra, Omar Vega en timbales, Peka Vallejo en batería, Soledad Repezza en bajo, Rudy Vera en bongó y la excepcional Gabriela Quiroga en flauta traversa y sikus (leyó bien, sikus).
Un repertorio variado con temas de su disco Mano e Mono como La Colombiana o La Guajira del Gordo Tomás, los movidos A Mi No Bwana o El Cuarto de Tula, el clásico Lágrimas Negras del Trio Matamoros, algún momento romántico intercalado, para volver con Oye Como Va, el tema de Tito Puente en el que Gabriela Quiroga deslumbra con el sonido de su flauta al estilo de la guitarra de Santana en su conocida versión.
En algunos temas participaron bailarines del Estudio 54, a los que se sumaron parejas del público al que el propio Falcón invitó a subir al escenario. Los pasillos de la sala también fueron improvisadas pistas de baile para una audiencia que no quería dejar de disfrutar. El toque cubano estuvo a cargo de Marco, quién fue invitado a tocar los timbales y marcó el estilo nativo.
El último bis fue Guantanamera, con una audiencia totalmente contagiada cantando y bailando, que sirvió también para el solo de presentación de cada uno de los miembros de la banda y su merecido reconocimiento.
Mano e Mono brindó un excelente concierto, con muy buen sonido y luces, calentando la sala con ritmos afro-caribeños que derrotó sin atenuantes al frío otoño de nuestras latitudes.
Texto y fotos
Eduardo S. Iturbe
eduardo@fueradefocoweb.com.ar
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