COBERTURA: Quilmes Rock Salta – 22 de noviembre – Estadio DELMI

Y al quinto año, resucitó. El Quilmes Rock volvió a Salta. Un regreso esperado. Aunque reducido a una sola jornada no defraudó. El Indio y el Quilmes en el mismo año. ¿El rock grande llega a Salta para quedarse?.

Los alrededores del Delmi se volvieron a poblar con la imagen típica de los conciertos. Grupos de chicos, y no tan chicos, diseminados haciendo la previa. Las remeras de los grupos y el humo de los choripanes en competencia para hacerse dueño del paisaje. Eso sí, si querías deleitarte con una lata del patrocinador tenías que hacerlo fuera del predio.

Un improvisado pendón negro sobre el cartel de la entrada recuerda la partida de Patricio Jiménez. Te vamos a extrañar, ¡y cómo Patricio! El ingreso al Delmi se efectúa por una eterna fila hasta los controles policiales. Cacheo rápido para los hombres, mucho más lento para las mujeres. Por fin el control de entradas y la marcha rápida hacia el campo. Bueno, esa era la idea, pero parece que no fue muy  original. Éste ya estaba copado.

Los grupos locales de CalmaNiño y Perro Ciego eran los encargados de abrir el fuego. Los primeros habían ganado el certamen de bandas, y era el momento de demostrar porqué. Ganas no faltaron, sumado a su particular estética agregaron la potencia de su música y sus letras. Más tarde, los ya eternos Perro completaron la grilla local. Una presentación donde no faltaron sus temas clásicos, con la energía a la que ya nos tienen acostumbrados. Como parte del rito, sus incondicionales los acompañaron a puro pogo y banderas desplegadas. El culto rolinga presente.

Pasadas las ocho y media irrumpen Los Cafres. La banda liderada por Guillermo Bonetto copa el escenario e impone la cadencia reggae. El público acepta y acompaña con baile. Promete un recital corto para dar paso a los Cadillacs. Prepara el ambiente con una versión reggae de “Vos Sabés”. Con “Bastará” logran la mancomunión con la gente.

Luego de quince minutos de preparación, el escenario se ilumina de rojo. Un himno en inglés se apodera del Delmi. Aparecen los Cadillacs. Vicentico vestido de saco y corbata sobre remera negra, kilt y borcegos, munido de un bastón lidera el cortejo. Arrancan los Fabulosos. Arranca la fiesta.

En los vientos se nota la presencia en trompeta del Dancing Mood Hugo Lobo. Sus participaciones son antológicas. Sergio Rotman en saxo despliega todo su histrionismo. Salta, gesticula y por supuesto también toca. Daniel Lozano, la otra trompeta, completa la trilogía. El bajo de Flavio Cianciarullo se hace sentir. La base rítmica lograda por bajo y percusión, con Fernando Ricciardi en batería,  es una simbiosis perfecta. Los teclados de Mario Siperman agregan la profundidad musical imprescindible. Vicentico, con su voz característica, culmina la comunión perfecta alcanzada por la banda.

Los temas se suceden y la fiesta no pretende parar. Nadie es indiferente. ¿Para qué resistirse? Todos estamos allí. Alrededor de cuatro mil personas de origen variado en un único ensueño. No hay termómetro que pueda medir la temperatura alcanzada. La sensación térmica, inimaginable.

De pronto se intercambian los roles. Flavio le pasa el bajo a Vicentico. Agarra la viola y el micrófono. Sube a la bata su hijo,  Astor Boy con doce años. (Nene, si así tocás ahora, que queda para después). Interpretan entre otras “Nosotros egoístas”.

Ya con la formación tradicional siguen “Saco Azul”, “Vos Sabes” para al fin alcanzar el delirio colectivo con “Mal Bicho” y “Matador”. Saludan y se retiran. ¿El final?. No, para nada. El despliegue de bises incluyen los aggiornados temas históricos desde el contundente ska “Mi Novia se Cayó en un Pozo Ciego” para cerrar con “Yo no me Sentaría en tu Mesa”.

Cierre del Quilmes Rock 2009 en Salta con temas para tener en cuenta. Si el Delmi es el lugar para los conciertos en lugar cerrado, es imprescindible acondicionarlo para que la inversión en el mejor sonido tenga el resultado esperado. Con Los Cafres no fue bueno. Mejoró con los Cadillacs, pero se puede lograr mucho más. Las condiciones ambientales del estadio también deben ser mejoradas. El fervor de la gente genera una hermosa temperatura, pero con ventilación es mucho más llevadera.

Dos conciertos grandes este año en Salta. La presentación del Indio Solari y el Quilmes. ¿Convierte esto a Salta en una plaza inevitable para conciertos de rock? No cabe duda que estimula para soñar. Habrá que ver. Por ahora, disfrutemos, que no hace mal.   

 

Texto y fotos
Eduardo S. Iturbe
eduardo@fueradefocoweb.com.ar
 

 

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ANDREA ELÍAS. Directora del Museo de Bellas Artes.
Licenciada en Artes y Artista Visual. Nació en Tucumán 12-10-71.
¿Qué planificó para hacer desde que inició su gestión hace un par de meses?
Mi propuesta de gestión es lograr visibilidad y mayor inserción del Museo de Bellas Artes de Salta en el medio local y nacional. Este es un desafío que asumimos no sólo desde la calidad de las propuestas expositivas sino también de las actividades de extensión que desarrolla el MBAS.
¿Para todo lo que piensa hacer se necesita dinero?
La financiación de todas las actividades del Museo son cubiertas en su mayoría por el Estado, ya que es una institución provincial. Pero también, el MBAS, cuenta con la Asociación de amigos del Museo de Bellas Artes, un pilar fundamental. Por otra parte, yo creo que en la pertinencia de la gestión Institucional mixta, ésta es una tendencia creciente en los museos porque se comprende que el apoyo de empresas privadas permite afrontar mejor la financiación de proyectos que involucran presupuestos que el Estado a veces no puede afrontar, sobre todo es el caso de los museos provinciales.