Luego de tres presentaciones exitosas en la ciudad vecina de San Miguel de Tucumán, y con una semana de por medio, Otelo, de Cibrian-Mahler llegaba a nuestra ciudad de Salta para presentar su obra. Fueron dos funciones brindadas, en el Teatro del Huerto. Ambas, contaron con un 75% promedio de la sala cubierta.
Otelo, el musical de los celos y la traición fiel a un estilo. La puesta del clásico de Shakespeare de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, dura cerca tres horas. Hay rigor, talento y una gran producción.
Las obra cuenta con elencos numerosos, trajes fastuosos, actores (en su mayoría) desconocidos y despliegues ambiciosos.
La escenografía y el vestuario mostraron, una inmensa pantalla cubre el fondo del escenario y en ella se proyectan algunas, pocas, imágenes que acompañan a distintas escenas. Rigor, talento y una gran producción se conjugan en Otelo y el resultado es una obra interesante.
Algunas apostillas, sobresalientes, de la segunda función brindada el sábado, incluso mencionada al final de la obra, por el muy ovacionado y aprobado Juan Rodó, fueron algunos imperfectos notables en el sonido, donde reiterados incovenientes en los micrófonos se hicieron presente.
Pero el momento más complejo de la noche, fue cuando dos de los integrantes centrales de la obra, Yago (interpretado por Diego Duarte Conde) y Bianca (interprado por Lorena Garcia Pacheco) tuvieron que ser reemplazados, puesto que sufrieron lesiones que le impidieron continuar la obra.
Por tal, y salvedad también aclarada por Juan Rodó, la historia sufrió algunas variaciones (en cuanto a sus personajes) que prestaron a confusión del público de la sala.
Fiel testigo a nerviosismos de una obra en demasía accidentada, la aprobación del público salteño se mostró con un cálido aplauso, para el talento y profesionalidad de su gran estrella, Juan Rodo.
Pietro
Fuera de Foco Web
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